Gli Studi Inley e Ortega creano Ortega Condomines Abogados.

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Primero es la vida y luego el derecho, también para los despachos de abogados. Bufete Ortega y la firma Inley Estudio Legal llevaban años de estrecha colaboración, de sintonía entre sus socios y de vecindad física –compartían hasta el mismo espacio en un ático de la Diagonal de Barcelona– y ahora han decidido unir sus fuerzas y aprovechar todo el potencial de sus siete socios y 20 profesionales para dar un nuevo salto.

“En los despachos, el factor personal lo es casi todo, es vital; tiene que haber mucha sintonía, cuidar a la gente y entonces llegan los éxitos”, asegura Jorge Sánchez Rodríguez, socio del recién estrenado Ortega Condomines Abogados. Sánchez, especialista en contratación civil y mercantil, procesal y derecho deportivo, tenía hasta el 2013 su propio bufete hasta que en esa fecha se unió a otra pequeña firma, Deyfou –de Javier Condomines y Luigi Chicco, expertos en mercantil, civil, procesal y administrativo–, para formar Inley. Cuatro años después de su nacimiento, el despacho se ha unido a Bufete Ortega para ganar tamaño y abordar planes más ambiciosos.

El Bufete Ortega –con Eduardo Ortega Prieto, Eduardo Ortega Figueiral, Elena Morales y Javier Grávalos– estaba plenamente consolidado, pero necesitaba sangre nueva. La firma es un referente en materia del derecho laboral y la defensa legal de los altos directivos empresariales. En los últimos años, el despacho había acometido una diversificación, sobre todo hacia el asesoramiento fiscal gracias a los fichajes de Elena Morales y Javier Grávalos. Pero quería más y la complementariedad con Inley ha hecho el resto.

Desde su posición actual, y con la frescura del recién nacido, Ortega Condomines aspira a consolidarse entre los despachos medianos catalanes y no pierde de vista Madrid. “Existen muchas fórmulas posibles para abordar el mercado de Madrid, que no contemplamos, al menos en una primera fase, a través de una integración”, afirma Javier Condomines Concellón, uno de los socios del despacho barcelonés.

La idea es ir poco a poco y empezar por la colaboración con una firma madrileña de tamaño similar al suyo y, a partir de ahí, esperar a que el tiempo marque el camino. No hay ninguna prisa. Los siete fundadores de Ortega Condomines –alguno de ellos, proveniente de los grandes despacho del país– anteponen la calidad en el servicio al tamaño. “Parafraseando a Johan Cruyff, en este despacho el dinero está en el campo, en el equipo: queremos que la gente esté contenta de trabajar aquí y eso es lo mejor para los clientes”, concluye Luigi Chicco.

La nueva firma, con siete socios y veinte profesionales, aspira a crecer y ya mira cómo abordar Madrid